martes, 31 de enero de 2012

ENCUENTRO CON EL DRAGÓN SMAUG


Hola amigos y amigas lectoterrícolas.

Hace unas semanas me quedé sin energía en mi nave espacial y tuve que realizar un aterrizaje de emergencia en el planeta Montaña del Volcán. No era el mejor sitio para visitar, porque, según mi robot de a bordo, en aquel planeta vivía un dragón muy poderoso que custodiaba un tesoro. Pero yo necesitaba del calor del volcán para recuperar la energía perdida. Mientras se recargaba mi nave, decidí investigar por los pasadizos de la montaña, me perdí y fui a salir a una enorme galería donde se encontraba un dragón de dos cabezas durmiendo sobre un enorme cofre. Le di al botón de invisibilidad de mi traje espacial, justo en el momento que el dragón abría sus ojos y comenzaba a olfatear, tenéis que saber que los dragones espaciales tienen un olfato muy fino.

-¿Quién anda ahí?- preguntó la cabeza que hablaba, porque la otra era la que lanzaba fuego.
-Soy tan grande como el mundo y con todo no me ves. Me tienen por vagabundo. Te envuelvo ancho y profundo, todito de cabeza a los pies- Esta es, por supuesto, la manera de dialogar con los dragones, si no queréis revelarles vuestro nombre verdadero (lo que es juicioso), y tampoco queréis enfurecerlos con una negativa categórica (lo que es también muy juicioso). Ningún dragón se resiste a una fascinante charla de acertijos, y a perder el tiempo intentando comprenderla.
-Sois más que el aire porque puedo sentiros aunque no veros, no queráis tomarle el pelo al dragón Smaug, aunque veo que sois hábil con las palabras, ¿Quién sois?- respondió.
-No soy nada y tengo nombre. Siempre iré pegado a ti, así seas robot, dragón u hombre y nunca escaparás de mí- le dije este acertijo mientras caminaba hacia atrás intentando escapar.
-Hermano-le dijo una cabeza a la otra-Aunque dice ser superficial y pertenecer a lo profundo, es más que una simple sombra, pues a prueba terrenal de que pertenece a este mundo lo puedes ver en el suelo delante de tu hocico- dicho esto y la otra cabeza lanzó una llamarada de fuego en dirección a donde me encontraba.

Menos mal que estaba bastante lejos y sólo me chamuscó parte del traje.
Al llegar a la nave ya estaba recargada y salí pitando, aprovechando eso que mientras más grande es, menos se ve.

Os tengo que confesar que me ha gustado mucho mi conversación a base de adivinanzas con el dragón Smaug.  ¿Sabes alguna? ¡Mándamelas!

Mientras yo sigo mi camino llevado por aquel que vuela sin alas, chifla sin boca, no se ve ni se toca.

Gradatrixtrom  partix (que en vuestro idioma sería Gracias y buen viaje).

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